Confieso que fui a Holanda con una idea fija: ver molinos de verdad. No los de las postales ni los de los imanes de heladera, sino molinos que todavía giran, crujen y trabajan. Volví con eso y con bastante más: un artesano que convierte un tronco en zueco en un par de minutos, un puerto de pescadores con olor a mar y una isla de casas de madera verdes donde el tiempo parece haberse detenido.
Zaanse Schans, Volendam y Marken están a menos de una hora de Ámsterdam y entran cómodos en un mismo día. En esta guía te cuento cómo combinarlos, a qué hora conviene llegar a cada uno, cómo moverte entre ellos y qué fotografiar en cada pueblo.
Ámsterdam tiene canales, museos y bicicletas para llenar una semana entera. Pero la Holanda de los molinos, los diques y los pueblos de pescadores está afuera, a pocos kilómetros, en la región que rodea el antiguo Zuiderzee.

La ventaja es que los tres pueblos están en el mismo recorrido. Zaanse Schans queda al noroeste de la ciudad; Volendam y Marken, al noreste, separados entre sí por media hora de ferry. Con un poco de orden, se recorren los tres sin apuro y se vuelve a Ámsterdam antes de la cena.
Zaanse Schans es un barrio a orillas del río Zaan donde se reunieron molinos, casas y talleres de los siglos XVIII y XIX. No es un pueblo congelado para turistas: varios molinos siguen moliendo especias, aserrando madera o prensando semillas para hacer aceite, como hace dos siglos.
El primero que vi fue uno verde, plantado en una pequeña isla de pasto sobre el río, con las aspas recortadas contra un cielo de nubes enormes. Esa es la foto de portada de esta entrada, y es la que más me costó dejar de tomar.

Cómo llegar: desde Ámsterdam Centraal sale un tren Sprinter cada 15 minutos hasta la estación Zaandijk Zaanse Schans. Son 17 minutos de viaje y unos 10 de caminata, cruzando un puente de madera.
Cuánto cuesta: recorrer el pueblo es gratis, igual que entrar a la fábrica de zuecos y a la quesería. Se paga para entrar a cada molino y al Zaans Museum; existe una tarjeta que combina varios.
A qué hora ir: antes de las 11, o después de las 15:30. En el medio llegan los micros de excursión y los senderos se llenan.

En el taller de zuecos un artesano trabaja frente a vos con una máquina antigua: en minutos, un bloque de madera de álamo se convierte en un zueco, entre una lluvia de virutas. Después podés recorrer la colección: zuecos pintados a mano con molinos y flores, zuecos de novia, zuecos de trabajo. En la quesería hay degustación de quesos de la zona.

Qué fotografiar:
Volendam es un pueblo de pescadores que mira al Markermeer, el lago que quedó cuando se cerró el antiguo Zuiderzee. Tiene un puerto lleno de barcos, una costanera con puestos de pescado y calles de ladrillo con casas angostas de techos a dos aguas.

Cuando llegué, el cielo había cambiado de humor: nubes oscuras sobre el agua y una luz que iba y venía. Para la fotografía, una suerte.
Es el lugar ideal para almorzar. El plato típico es el arenque, pero en la costanera hay pescado frito y sándwiches para todos los gustos.

Cómo llegar por tu cuenta: desde Ámsterdam Centraal sale el bus 316 hacia Volendam. Desde Zaanse Schans conviene volver a Ámsterdam en tren y tomar el bus desde ahí.

Qué fotografiar:


El Marken Express une los dos pueblos en 30 minutos de navegación. En temporada alta sale cada 45 minutos desde las 10:30, y el último barco parte a las 19. Los horarios cambian según la estación, así que conviene confirmarlos antes de ir.
El cruce en sí ya vale la pena: Volendam se va achicando detrás y, del otro lado, aparecen de a poco las casas verdes de Marken.

Marken fue una isla hasta mediados del siglo XX, cuando se la unió a tierra firme con un dique. Ese aislamiento le dejó una personalidad propia: casas de madera pintadas de verde oscuro, muchas levantadas sobre pilotes para protegerse de las inundaciones, canales angostos y puentes chiquitos.

Es el más silencioso de los tres. Después del movimiento de Volendam, caminar por Marken entre jardines y ovejas que pastan junto a las casas es como bajar el volumen del día.

En la punta de la isla está el faro Paard van Marken, a unos 40 minutos de caminata desde el puerto, si tenés tiempo.

Qué fotografiar:
Cómo volver: desde Marken sale un bus directo a Ámsterdam Centraal.
Yo hice el recorrido en una excursión de día completo desde Ámsterdam, y fue la forma más cómoda de combinar los tres pueblos sin estar pendiente de horarios de tren, bus y ferry.
Con excursión. Las mejor calificadas incluyen el bus de ida y vuelta, guía en español y las demostraciones de zuecos y queso. Si querés el ferry entre Volendam y Marken, fijate que esté incluido: no todas lo tienen. Algunas suman también Edam, el pueblo del queso.
Por tu cuenta. Es más barato y te deja manejar tus tiempos, ideal si vas con equipo fotográfico y querés esperar la luz. Un orden posible:
Volví a Ámsterdam con la tarjeta de memoria llena y la sensación de haber visto, en un solo día, tres caras de la misma Holanda: la que trabaja con el viento, la que vive del mar y la que todavía guarda su silencio de isla.
Si estás armando tu viaje, guardá esta guía. Y si te gustan estas fotos, varias están disponibles como copias fine art en mi página de Fine Art Prints.